gastronomía y buena vida

7 de enero de 2016

Cafe Mokka #Madrid

En El Triclinium siempre hemos presumido de ser muy cafeteros. La realidad es que, a pesar de encantarnos, nos faltaba mucho por saber. Como en tantas otras cosas, no terminas de apreciar del todo un producto hasta que un especialista te abre los ojos. Nuestro despertar en lo que a café se refiere se lo debemos a Mokka, un cuidado y atractivo local situado en la calle de Velázquez 101 de Madrid.


Gracias al encargado del establecimiento, Pablo Caballero, disfrutamos de casi dos horas de cata -y de charla, también deliciosa- en lo que fue una experiencia que todo al que le guste el café debe sentir en primera persona.


El auge del café de cápsula ha cambiado el negocio del café doméstico pero en los bares sigue mandando la máquina cafetera de toda la vida. En Mokka aseguran que el 99% de su actividad va dirigida a la hostelería pero en ese 1% los aficionados tienen a su disposición no pocas variedades de grano, además de artilugios para conseguir en casa un café de 10.


“Queremos que la nuestra sea la mejor tienda de café de Madrid. Tenemos una serie de variedades, que son estacionales, por lo que se acaba un lote y hay que traer otro tipo; siempre vamos cambiando “, relata Pablo.


Las cápsulas, al contrario de lo que podría parecer, han favorecido a Mokka: “La gente ha descubierto que por un poco más puede tomar un café en casa mejor que el del bar. El problema es que en España el café tradicionalmente ha sido muy malo. El público, cada vez más entendido, se ha puesto las pilas y ha descubierto que hay cafés diferentes. Al final, muchos que empezaron con las cápsulas ha ido evolucionando y ya no acepta mediocridad”.



Probamos varios de los cafés a la venta de distintas formas. Fue curioso cómo disfrutamos hasta cuando lo tomamos con leche, nosotros que, como mucho, le echamos una gota. Pablo nos indicó que la razón es la forma en que se calienta la leche: “En muchos sitios la calientan tanto que la estropean; eso afecta a su sabor, textura y olor”.



Pero, sin duda, lo que más nos gustó fue probarlo sin añadidos, entre los que incluimos por supuesto cualquier tipo de edulcorante. Gracias a nuestro barista –nombre que reciben los especialistas- pudimos apreciar matices o saber por qué, por ejemplo, la acidez aumenta a medida que el café se enfría.

También fue interesante degustar cafés hechos sin la ayuda de máquinas, de forma, digamos, más artesanal. Cuando visitamos La Cabra ya nos sorprendió esta forma de prepararlo y su sabor nos encantó.




Mokka ofrece a quien lo desee la posibilidad de asistir a una cata. Suelen organizarlas en sábados alternos y son totalmente gratuitas. Puedes reservar en el siguiente teléfono: 911 63 44 47No pierdas la oportunidad de aprender aún más sobre café o de iniciarte en este apasionante mundo.
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