gastronomía y buena vida

9 de diciembre de 2015

Ronda 14: Perú, Japón y Asturias

Noche de miércoles. El Real Madrid y el Atlético de Madrid juegan partido de la Champions League. Jornada complicada para cines, teatros y restaurantes, entre otros lugares de ocio. No así para los bares clásicos, felices de que en la mayoría de hogares no se pueda ver esta competición. El paseo desde el coche hasta el lugar del que vamos a hablar en este post es un continuo suceder de establecimientos que, en el mejor de los casos, están con un tercio de las mesas ocupadas. Ronda 14 (calle del General Oráa, 25) una excepción. No hay billetes.


La sucursal del afamado y reconocido restaurante de Avilés que regenta Mario Céspedes -junto a su mujer Conchi Álvarez- ha abierto hace bien poco en Madrid. Perú, Japón y Asturias, una de las regiones españoles más ricas gastronómicamente hablando, dentro de una cocina. Créannos, de ese laboratorio salen verdaderas maravillas.


“Hemos echado un vistazo a la carta y nos cuesta decidirnos. Nos ponemos en tus manos”. Esta es una de nuestras frases favoritas, ya lo sabéis los fieles del blog. Para una primera visita a Ronda 14 os recomendamos que deis plenos poderes al personal de sala o que directamente pidáis lo que nos pusieron a nosotros.


La noche arrancó con dos clásicos de la cocina peruana: el primero fue un tiradito de corvina salvaje, macerado con lima y una base de ají amarillo, puré de boniato, maíz tostado y rayadura de lima. Nos recomendaron comerlo enrollado. El segundo, ceviche nikkei, también hecho con corvina y lima, además de cilantro, jengibre, alga wakame, cebollitas y una leche de tigre que nos dejó sin pan. Nos la bebimos, literalmente. Dos subidones de sabor que lograron sorprender. Nos habían hablado muy bien de Ronda 14 pero el inicio superaba las expectativas.



El momento sushi consistió en una ración de california roll -elaborado con centollo y recubierto de sésamo- y un roll de mar y montaña –con langostino, carne roja, mayonesa asiática y crujiente de patata-. Ni mejor que peor que en otros sitios de Madrid, donde comemos sushi extraordinario, simplemente distinto. La noche no podía ir mejor.



Con el gunkan con tartar de vieira al ají amarillo –y un toque de alcaparras- y la patata guisada (guiño asturiano) nos rendimos definitivamente. El gunkan, fue un capricho de ultima hora y nos pareció sublime. Por textura y potencia. Top. 




Ya bien llenos llegó el último plato, también sobresaliente: gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo. Esta última receta fue especialmente aplaudida. ¿Fue lo mejor? Para nosotros sí, empatado con el ceviche. En todo caso, ambos son imprescindibles.




Para los postres, dejamos un hueco, como debe ser. Aconsejados por el excelente servicio de sala, pedimos la pasión de coco y menta. Sorprendente presentación, coco, maracuya y un granizado de menta. Refrescante postre y superior al otro elegido, un coulant de chocolate y helado de piña. Postre mucho mas manido y que no sorprendió como su antecesor.




Al final, lo que prima en Ronda 14, es la excelente cocina nikkei de Mario, que es donde mas a gusto se encuentra y los detalles de todo gran chef con el resto de variantes. Ronda ha venido para quedarse y es sin duda la mejor noticia de este otoño. Desde aquí, solo podemos decir que volveremos muy pronto, pues los romances hay que cuidarlos y este ha sido un autentico flechazo.



RONDA 14, calle del General Oráa, 25 (MADRID)



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