gastronomía y buena vida

18 de diciembre de 2015

La Contraseña: Seductor y sorprendente...

En La Contraseña nada es lo que parece. Un lugar que te obliga a rascar, que despierta tus sentidos y te mantiene alerta, siempre con la mente abierta y lista a dejarse sorprender por un ambiente ideado para conquistarte. 


Dice la RAE que contraseña es la seña secreta que permite el acceso a algo, a alguien o a un grupo de personas antes inaccesible. Parece hecha a medida para el restaurante que hoy os presentamos. Su apariencia desde fuera es la de un bar normal pero una vez vas ganando metros dentro del restaurante, sus detalles, la increíble luz que penetra por su enorme cristalera y la decoración, que cuida cada detalle, marca la diferencia. 


Conservar pinceladas históricas como el ladrillo visto de una antigua vaqueriza o fabricar mesas modernas con rodillos de alta tensión te dibujan una sonrisa cuando descubres lo integrados que están en la decoración y la de secretos que esconden todos los rincones con los que te tropiezas antes de comer.


En cuanto a la cocina, todo es más fácil si los fogones los controla uno de los buenos. Víctor Soto, chef, al que desde el blog llevamos siguiendo desde hace meses, es garantía de éxito, una apuesta segura. Su carta varía en función de la temporada, aprovechando lo que las diferentes estaciones nos da. 


Arrancamos con unas vieiras con mango y lima que son novedad en la carta, una delicia. Buen sabor, buena textura y el mango dándole un toque especial. Continuamos con una maravilla: Ceviche de chicharro amarillo y carabineros. Una delicia. Sensacional. Mezcla de sabores, perfecta armonía. Una gozada. Una joya. De esos platos que te cuesta olvidar, que necesitas recordar. Creo que lo mejor que se puede decir de cualquier alimento es que volverías a un restaurante a probarlo. Pues sí, ahora mismo.




Apostamos en los segundos por el contraste de sabores que nos ofrecen dos de las joyas de la carta de La Contraseña: el jarrete de cordero y el tataki de atún. El primer plato, sabroso y en su jugo. El segundo, impecable.



De los postres, torrijas con crema de cardamomo y cremoso de chocolate. Un buen homenaje, guinda perfecta a una comida llena de detalles y mucha mística. No podemos olvidarnos del postre solidario. Ya sabéis que en este blog siempre nos fijamos en este tipo de detalles y si tienes la oportunidad de acudir, no dejes de pedir empanadillas de manzana con helado de vainilla ya que parte de su precio está destinado a un fin solidario.




Un ambiente recomendable, una comida deliciosa y un personal que cuida cada detalle. En la parte superior del restaurante, un lugar para tomarse unas copas. En la planta de abajo, un lugar secreto en el que nadie te busca, en el que nadie te encontrará. La cena íntima está garantizada. Para los que nos movemos en coche, parking en una de las calles cercanas al lugar. Recomendable, seductor y moderno. La contraseña, listo para cautivarte.


-LA CONTRASEÑA, C/ PONZANO 6 (MADRID)

-Precio medio: 25/30 euros

COMPARTE ESTE ARTÍCULO: