gastronomía y buena vida

28 de octubre de 2015

Restaurante Kotté

Si hablamos de conceptos yankees, que están absorbiendo nuestras tradiciones mas queridas, entre ellos podemos encontrar el "Brunch", que no eres moderno si no tomas uno de estos alguna vez, pero que en definitiva es ir a tomar un vermú y picar algo, pero que se nos va de las manos. El "After work", que no dejan de ser las copas de toda la vida después de trabajar, y la quinta esencia de estas modas que nos invaden, el "slow food" o esas sobremesas de horas, comer sin prisas y tener menos prisa aun para levantarte de la mesa. Además del que mas nos gusta junto al "after work", que es el "Food truck", la tan de moda últimamente comida callejera.

Pues bien, en el restaurante del que hoy hablamos, podemos aunar varios de estos conceptos. Un local bonito, decorado con gusto y con una cocina joven (su chef tiene 23 años) con mucha proyección y ganas locas de mejorar. El restaurante Kotté, se sitúa en una zona tan de moda en el tema culinario, como es el espacio entre la Castellana y la calle Francisco de Silvela. Con la presencia de Tatel , Ronda 14, Punto Mx o Goiko grill entre otros, Kotté se defiende y de que manera con una propuesta sincera.


El local, con la entrada mirando de frente al Paseo de la Castellana, pronto nos introduce en un ambiente cálido y lleno de buen gusto. Unas escaleras dan paso a una barra de bar elegante, donde poder practicar, además de la cañas de rigor, uno del anglicismo de los que hablábamos al principio, el "after work".



 Además unas mesas altas para picar y comer de manera mas informal, dan paso al salón propiamente dicho. De nuevo buen gusto en la decoración y calidez en el ambiente. Además cuenta con una terraza cubierta, que hará las delicias de mas de uno. Nos quedamos con las ganas de estar un rato allí, así que volveremos a probarla.



Tras esta introducción comenzamos a hablar de la carta, la cual se divide en algunos entrantes, como las deliciosas croquetas de chipiron en su tinta, ceviches, jamón, etc. Un apartado de ensaladas y cremas, otro de arroces y las carnes y pescados. Nosotros nos dejamos aconsejar y probamos un poco de cada apartado, empezando por las citadas "Croquetas de chipirones y ali oli de soja". Están buenas de verdad y son unas de las señas de la casa. Cremosas, con sabor a mar y acertadamente acompañadas por ese alioli. Buen inicio. Como entrante también probamos el "Tartar de salmón y Aguacate", un plato tan común en los restaurantes como delicioso si esta bien preparado. La clave aquí el toque picante de la salsa siracha que le da fuerza al conjunto. Viene acompañado de pan cristal.



Seguimos desgranando la carta con las "Las laminas de pulpo sobre crema de patata". Las laminas se quedan en el nombre, pues se presenta la pata del pulpo entera, sobre una cama de patatas revolconas y ensalada de Wakame. El pulpo perfecto de punto, levemente braseado ( a los mas tradicionales le puede rechinar esta elaboración ) y con las patatas y la ensalada crujiente de perfecto contrapunto. Las texturas, esa obsesión de los chef.


Además probamos otro de los platos de la casa como el "Rissotto de shitake y jamon iberico", una preparación de sabor intenso que nos hizo relamernos. El arroz quizá un poco pasado de punto, pero compensado infinitamente con el sabor de las setas y la salinidad del parmesano. Estupendo plato.


Cerramos lo salado con la estrella de la casa, que con una dueña Argentina, Kotté solo puede ofrecer la mejor carne de su tierra. Y damos fe de que así es. Espectacular el "Rib Eye a compartir" que nos metimos. Pedimos parte al punto y otra parte un poco mas hecha. Viene acompañada de una estupenda salsa chimichurri y patatas gajo caseras. Una de los mejores carnes que hemos comido últimamente. Así de sencillo.



Para los postres y llenos como estábamos nos dejamos de nuevo asesorar por el excelente equipo de sala de Kotté. Gente joven pero muy preparada. Nos pusieron para probar la "Tarta tres chocolates, postre que nos gusto, pero que fue eclipsado por el otro postre de la noche, la bomba de lujuria que es el "Milhojas de dulce de leche y merengue". Una locura dulce que te da fuerzas para correr siete maratones. Un postre para compartir por favor. Con unos cafés y alguna confidencia cerramos sin ninguna prisa ( slow food ) una genial comida en un sitio que pronto dará que hablar.



En definitiva, diremos que el sitio merece visita. Tanto por la cocina, que siempre se puede mejorar, pero que en este momento tiene nivel, como por el ambiente, la decoración y el trato. Y vosotros, ¿os animáis a conocer Kotté?

Restaurante KOTTÉPaseo de la Castellana 56, MADRID


Precio medio:30/35 e a la carta. 


Menú diario: 13,90 e 

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