gastronomía y buena vida

24 de noviembre de 2013

Taberna Los huevos de Lucio, con un par...

Hoy la critica no va a ir por el servicio recibido, ni siquiera por la presentación de los platos, ni mucho menos por la comodidad vivida el día de marras, la historia va ir por otros derroteros. Elegir lugar  para "picar" algo, una noche de viernes en la latina, puede tener sus trampas. Mil lugares, que ofrecen servicios similares. Los típicos relaciones, que te asaltan para decirte que su caña es la más fría y sus raciones las mejores. Los locales llenos de jóvenes y no tan jóvenes vociferando. Aquí, en esta zona de Madrid, si lo que buscas es paz y sosiego, vas dado. Esto es la "guerra". Y es pura magia nocturna, meterse de lleno en esa batalla...




Por eso, y porque también tiene su encanto, nosotros íbamos a tiro hecho. El elegido fue La Taberna de los Huevos de Lucio. El bar que regentan los familiares del afamado restaurador, y que esta prácticamente frente a frente. El local, presenta una gran barra, siempre rodeada de gente comiendo sus famosos huevos, ademas de otros clásicos de la casa madre. Al final, un salón y otro más bajando unas escaleras. Todo excesivamente junto. Y se opina desde el desconocimiento, ya que siempre hemos consumido en barra.



La carta, presenta los entrantes mas típicos, los huevos rotos marca de la casa ( clásicos, con pisto...) y algunas ensaladas, verduras y carnes. Nosotros en esta ocasión, pedimos dos raciones de Huevos clásicos, unas croquetas de Jamón y unas carriladas de cerdo, con puré de patata. Para beber, una botella de Protos cosecha, d.o Ribera de Duero y un verdejo, Beatriz, que nos sirvieron para empujar mejor la comida.





Los clasicos Huevos rotos
Carrilladas
Los vinos elegidos
El otro gran amigo del dia


















De los platos poco hay que decir, los huevos nos encantaron a todos. Fue unánime. Cuando un plato dura tan poco en una mesa, algo significa...Las croquetas, gustaron mas a unos que a otros. A mi personalmente me parecieron normalillas. Y por ultimo, la sorpresa de la noche, unas Carrilladas de cerdo, tiernas y jugosas, que volaron literalmente del plato. Aun tengo la imagen de mas de uno y de dos, mojando pan. COMO DEBE SER!!!




En esta ocasión, no vamos a puntuar, ya que el servicio fue inexistente, todo tras la barra. Y ademas no probamos platos del restaurante en si, solo de barra. Hay que decir que salimos por unos 14 euros por persona. Un ultimo detalle, es que no cuentan con maquina de café.



En definitiva, es un buen lugar para comenzar la noche, no es muy caro si se cuida con la bebida. Los platos están bien, sin extasiar. Lo justo para disfrutar de los amigos y de la vida.




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