gastronomía y buena vida

25 de julio de 2013

StreetXO, innovación sin Limites...

Del "a Guadarrama no que está muy lejos" a "aquí tenemos que volver". La Chimenea hace que darse el paseo merezca la pena. Este restaurante al pie de la Sierra de Madrid es uno de los que más me gusta de la Comunidad. He celebrado allí comidas familiares grandes, pequeñas, con amigos en el comedor o incluso en la barra, de manera informal. Nunca me decepcionó. Mi última visita fue este domingo, 3 de marzo, con casi toda mi familia. Estábamos 17 personas sentadas a la mesa.
El trayecto desde Madrid puede hacerse pesado para los más comodones pero desde Moncloa, a mediodía, no se tarde más de media hora. A las 13.30 estábamos aparcados en el parking gratuito que hay enfrente del restaurante. Con la reserva a las 14.30, había que tomarse algo por la zona. La oferta de bares y restaurantes en Guadarrama es abundante. Famosas en todo Madrid son las gambas de Sala, por ejemplo, impresionantes para unos y sobrevaloradas para otros.


Un par de cervecitas previas en un bar situado en la calle principal de Guadarrama, con su correspondiente pincho, sirvieron para abrir aún más el apetito. Imposible tomarse esas cervezas en la barra de La Chimenea, hasta arriba de gente, bien esperando para pasar a comer, bien picando algo. Olvídense de aparecer por allí a las 14.00 de un domingo si quieren comer sentados. Es recomendable reservar, sobre todo si son muchos.

La entrada al restaurante deja claro dónde estás. Una gran brasa (donde se hace la carne que se sirve en el restaurante) a la izquierda impregna la estancia de un aroma que dispara el hambre. También se pega a la ropa, así que los más melindres aléjense de allí. Es importante apuntar que la chimenea que da nombre al establecimiento funciona a la perfección ya que el olor que desprenden las brasas no llega a ninguno de los dos comedores, uno en cada una de las plantas. En la superior también hay una terraza, cerrada en invierno, lógicamente.

En La Chimenea se come carne y se comen croquetas. Luego, además, lo que sea, pero eso no puede faltar. Hasta hace nada tenían dos tipos de croquetas: de jamón y de queso. Acaban de introducir un nuevo sabor: chorizo. En mi opinión, esta última es inferior a las clásicas. El tamaño de cada una de ellas es considerable. Yo me comí una de cada pero tampoco es una tontería compartirlas si no nos queremos llenar. Después de las obligadas croquetas, pedimos varias raciones para compartir. Morcilla a la plancha, boquerones fritos y ensalada de pimientos con ventresca. Todo perfecto, aunque me sorprendió especialmente el adobo de los boquerones. No quedaron ni las raspas. Hay muchas más raciones, como pueden ver en la carta que colgamos. Muy recomendable también cualquier revuelto o el foie con manzana.

Croquetas
Y llegamos al plato fuerte de la comida: la carne. Las dos peques de la mesa prefirieron pedir hamburguesas (de buey, 180 gramos), por lo que encargamos cinco kilos de entrecot de buey (a 34, 75 euros el kilo) para 15 personas. La carne llegó recién sacada de las brasas, troceada en varios platos y en su punto perfecto, siempre para mi gusto claro. Como hay a quien la carne le gusta más hecha, un parte bajó de nuevo al fuego. Tengan en cuenta que en un grupo tan grande, con tanta diversidad de edades, también hay diferencia en la cantidad que come cada uno. Hay quien con dos trozos se quedó contento y quien, como servidor, se hartó.

Pimientos con Ventresca

Detalle de la Carne

Hay que ser muy valiente para, después de semejante atracón, pedir postre, pero no tomar la crema catalana de La Chimenea es imperdonable. Muy rico también el arroz con leche, el tiramisú o la cuajada. Todo casero casero. Por último, y tras los regalos a la cumpleañera, cafés, licores y la cuenta: 481 euros (algo más de 28 por cabeza). En la nota se incluyen unas 10-12 cañas y 3-4 cocacolas, además de seis botellas de vino de la casa.


Antes de terminar, una pequeña aclaración. He estado en La Chimenea unas 10 veces, en comidas de distinto tipo, como dije al principio del texto, por eso puedo asegurar que a un grupo de por ejemplo seis personas que respondan al perfil de los miembros y colaboradores del Triclinium de Álvaro -con edades comprendidas entre 26 y 33 años y un estómago grande y fuerte, de momento- la cuenta se les puede ir un poquito por lo alto, pero no tengo ninguna duda de que regresarán a casa pensando que la 'caminata' mereció la pena.

LA CHIMENEA

Calle de la Sierra, 20, Guadarrama, Madrid

Precio medio: 30/40 euros

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