El Triclinium

gastronomía y buena vida

EN PORTADA

Alex Amaro

Álvaro Gómez

Hugo Alguacil

Javier Amaro

14 de julio de 2016

La uva negra, el imprescindible de la zona sur de Madrid.


Son varias las visitas a "La uva negra", aunque desde la primera de ellas fuimos conscientes de que algo grande se cocía en ese pequeño (a veces incomodo) local de Getafe. A los mandos de los fogones está todo un ex-jefe de cocina de grandes nombres como Piñera o La cabra (actualmente, estrella michelín). Ivan Castro ha creado un espacio único en el espacio mas insospechado. Cocina moderna, de producto y sobre todo de sabor. 



La propuesta se vertebra sobre una carta fija que varia según la temporada. O simplemente según los gustos del chef, atreviéndose a sacar de carta incluso los platos mas demandados. Siempre cocina de fondo, sabores de aquí con toques de todas las partes del mundo. No es una cocina pretenciosa, pero desde luego se sale de la lógica imperante en la zona. Yo la definiría como una cocina valiente. 

De aquella primera experiencia, platos que recordar como la "Burrata, pimentón y aceite ahumado". Burrata excelente con ese plus de sabor a humo que le viene tan bien. O ese "Arenque, guacamole y tomate cherry" potente, que se contrarresta con la cremosidad y ligera acidez del guacamole.  





Otros platos mas originales como ese "potito" de "Mejillón tigre" con salsa brava, bechamel de su jugo y polvo de cerdo (corteza de cerdo) o algo relativamente mas clásico "Navajas, ebras de chile, ajo y cilantro". 





Podemos incluir también como entrantes otros platos como "Foie a la sal, Pedro Ximenez y maíz". Limpiado y curado en sal en esa misma cocina. Perfecto de sabor. También incluimos el correspondiente (no hay local que no cuente con el) "Pan chino, rabo y su jugo". De nuevo potencia, un plato con alma.



Disfrutamos igualmente con unas "Vieiras y ají amarillo" perfectas de punto. La salsa ligeramente picante y que invita a mojar pan.


Damos un salto a los "principales" (la carta es eminentemente para compartir) hablando de los pescados que hemos probado. La "Raya satay", pescado cocinado con una salsa de cacahuetes de origen asiático, picante (quizá en aquella primera ocasión) en exceso. Hemos de decir que en otra ocasión, el picante se había ajustado un poco y la experiencia fue mas satisfactoria. Si seguimos con los pescados, un plato que me dejo buen sabor de boca fue el "Pez mantequilla a la Bilbaina". Una especie de carpaccio de delicado y jugoso pescado, con una salsa a la bilbaina (ajo, aceite, guindilla) que lo recubre. Espectacular.



De volverse loco el "Sandwich de rabo y anguila". Una propuesta parecida (no la misma) probamos en un estrella michelín, siendo la experiencia mucho mejor en La uva. Un fijo de la carta e imprescindible en cualquier comanda.


Como indispensables deberían ser igualmente sus platos fuera de carta y sus "mar/montaña". De estos últimos, acojonantes "Las manitas de cerdo y chipirones" y superándose en esta ultima visita, un plato familiar a este ultimo (familia hasta el producto)"Sepionet y rabito de cerdo" en el que la verdadera estrella es una salsa, mezcla de jugos varios, que es para quitarse el sombrero. Evidentemente el pan es un compañero indispensable en este viaje.



A destacar una corta pero medida carta de vinos, mejores los tintos que los blancos, así como una selección de vermouth que harán las delicias de los mas aficionados. Los postres, teniendo en cuenta la única y casi siempre solitaria actuación de Ivan tras los fogones, es para ponerse de pie y darle un abrazo tras la cena. En un ejercicio de tiempos clavados y trabajo de fondo. Chapeau!!


En definitiva, La uva negra es el sitio que el sur de Madrid necesitaba. Un lugar donde se cocina con mucho corazón. Un soplo de aire fresco que satisfará a los mas exigentes, a los modernos y los paladares mas tradicionales. Eso si, en fin de semana reserva anticipada, que el boca a boca y el talento de Ivan están llenando cada semana este pequeño lugar.



-LA UVA NEGRA

-Calle de la Magdalena, 11, Getafe, Madrid

-Ticket medio: 25/30 euros

5 de julio de 2016

Los montes de Galicia, moderna tradición...


Entre el "señorial" barrio de Salamanca y el festivo barrio de Guindalera, existe un pequeño rincón de excelente cocina Gallega que se ha atrevido a dar el paso decisivo para entrar en la modernidad. De aquél local, de cuestionable estilo decorativo al actual, hay mucho buen gusto adquirido en el camino. La barra se mantiene a la entrada del local, separada del resto del restaurante, manteniendo la tradición de fines de semana de pinchos y encuentros con amigos y familiares. El trato, como siempre ha sido: cercano y profesional.


Los tonos negros de los azulejos de las paredes, contrastan con los mas clásicos suelos de baldosa hidráulica. Iluminación tenue, para dar mas intimidad a cada mesa y una especie de terraza acristalada dentro del mismo espacio. Ni siquiera la carta se ha mantenido ajena a los cambios, y aunque se mantienen los grandes clásicos de la casa, se han incluido los inevitables guiños a la cocina actual. La carta de vinos recurrente, con vinos de la tierra y alguno de uso exclusivo como el ribeiro de la casa, cuya producción se destina en exclusiva para ellos. Si te gusta, solo lo encontraras en Los montes de Galicia. 


Mención especial para la coctelería, presente tanto a inicio como al final de la comida. Nosotros comenzamos con un potente "Kir royal",  con licor de cassis ( grosella negra ) y cava, para ir abriendo boca.


La cena comenzó con un clásico de la casa, como son las empanadas de "Sardinas con tomate y tomillo limón", de masa realizada por ellos mismos. Buen bocado para empezar. Y del clásico plato al mas moderno en ejecución, "Sashimi/ceviche de vieiras, con pipirrana de mango y ají amarillo". Si bien no es un ceviche propiamente dicho, el nombre se presta por los distintos sabores presentes en el plato, cítrico por esa ralladura de lima o ácido por la presencia del mango. La vieira como no podía ser de otra manera, producto fresco y suave.



Otros de los entrante que mas gustó fueron las "Sardinas ahumadas y aguacate". De nuevo ahumadas en casa, de potente sabor. Un verdadero vicio confesable.


Y si de clásicos contra modernos va la cosa, que mejor que el plato de Galicia por antonomasia, el "Pulpo a feira", que ha sabido conjugar los gustos gallegos con los de Madrid, dando el punto exacto de cocción al octópodo. Se acompaña de patatas cocidas, en grandes trozos. Nada de cubrir el anti-higiénico plato de madera con la patata. Y para cerrar los entrantes, "Buñuelos de bacalao con alioli de ajo asado", en los que el sabor del pescado se pierde en la masa.



Como plato principal, elegimos un " Lomo de vaca gallega madurado 60 días", pasado de punto ( al compartirlo, se debe sacrificar gustos personales por el bien común ) pero de jugosidad y sabor de nota. Se acompaña de patatas tipo gajo y pimientos de padrón. Buen cierre para dar paso a los postres.


En estos últimos, como protagonista absoluto encontramos el queso, con unas "Filloas rellenas de crema de queso", de sabor brutal y una "Tarta de queso" mas parecida por textura a una quesada, pero de igual potencia. Además de nuevo presente la excelente carta de cócteles, esta vez con el licor de hierbas gallego como rey. Una innovadora reinvención de esta bebida un poco denostada.



En definitiva Los montes de Galicia ofrece tradición para los nostálgicos en un ambiente adecuado a la época, con un servicio atento y preparado. Pero ademas es un lugar de encuentro para nuevas generaciones, con una carta de platos tradicionales, alternados con algunos mas modernos adecuados a la estética del local.



 -LOS MONTES DE GALICIA 

 -Calle de Azcona, 46, 28028 Madrid

-Ticket medio: 40/45 euros

24 de junio de 2016

Cappuccino Grand Cafe, La Moraleja...


Todo comenzó hace mas de 20 años en Mallorca. La primera piedra de un negocio que se ha extendido y cuenta con sedes en Madrid, Marbella o incluso en Arabia Saudi o Líbano. Nosotros no nos vamos tan lejos y nos centramos en el Cappuccino situado en La Moraleja, Madrid. 


Que esta zona de Alcobendas, y mas la calle Estafeta de esta localidad, es un hervidero gastro, un lugar de culto foodie ( foodie pudiente ) y cúmulo de buenos restaurantes, es un hecho. La competencia es feroz, por eso brillan los pequeños detalles. En Cappuccino a destacar las terrazas y el servicio. La comida se presupone buena, y así es. Ademas un delicioso hilo musical acompaña cada comida. La carta esta ideada para compartir. Platos destacables como las ensaladas ( una, de el tan de moda Kale, es la reina de estas ) las pizzas de harina orgánica "xeixa" ( menos gluten ) y un toque internacional, como un estupendo curry de pollo y langostinos o unos rollitos asiáticos. 


Nosotros probamos varias cosas a compartir, pues ya decimos es la opción mas acertada. Empezamos con un aperitivo consistente en unas aceitunas, aceite de oliva y un fresco paté de atún. Buen arranque para apurar una cerveza e ir templando el hambre. Rico el paté. 


Como hacia calor y en la terraza trasera se esta de lujo, nos animamos por otro plato "refrescante" con es un Carpaccio de ternera. Dos detalles a destacar. No es el típico corte de carne que va directa a la nevera. Eso esencialmente se nota, por que la carne no se queda pegada al plato, uno de los efectos del frío. El otro detalle, aunque mas común, es el simple acompañamiento de rúcula y parmesano. El queso ( salino a mas no poder ) aporta el toque necesario para disfrutar de una buena carne.  


Como nos estábamos envalentonando, tras una acertada recomendación de la camarera, nos decantamos por una pizza Margarita. La mas básica de las pizzas a veces es la mejor opción. Mozzarela de búfala, tomate fresco y alabahaca, sobre una masa fina y crujiente de harina orgánica. Muy buena pizza, curioso sabor de la masa entre integral y refinada. 


Por ultimo, para cerrar lo salado, nos lanzamos al abrigo de un Curry de pollo y langostinos. Se acompaña de unos noodles para mezclar con el curry. Curry ligero, fluido, pero de sabor intenso. Picante lo justo. Mejora bastante con la mezcla con la pasta, la cual trae un ligero toque de aceite de sésamo. Un imprescindible si no temes a los "calores" que produce. 


Otra de las grandes bazas de Cappuccino, es su estupenda "anti operación bikini" oferta de postres. Tartas de nivel, que son el perfecto cierre a una comida divertida. Nosotros probamos una brutal Carrot cake ( Tarta de zanahoria ). Bizcocho con tropezones, quebradizo como debe ser, coronado por una generosisima cantidad de chocolate blanco. Los ojos se nos dieron la vuelta, Muy buena de verdad. Ademas la oferta se completa con unos estupendos cócteles y como no podia ser de otra manera, unos grandes cafés. Nosotros probamos un cremoso Latte Macchiato, que viendo la foto, sobran las palabras. 



En definitiva, Cappuccino Grand Café ofrece calidad, eso si, que se paga. No olvidemos la zona en que se encuentra, donde los precios de todos los restaurantes son similares. Aun así, sus estupendas terrazas, su bonita decoración interior, con una barra de madera de esas que ya casi no ven, y un servicio atento pueden ser suficientes para decantar la balanza. Nosotros lo recomendamos, por supuesto. 



PD: No olvideis pedir la Carrot cake!!!


-Cappuccino Grand Café. 

-Calle estafeta 2, Alcobendas, (Madrid)

-Ticket medio: 40 e 

16 de junio de 2016

Marisqueria Moreno, el mar al mejor precio...

La Marisquería Moreno (calle Cartaya, 6) es un lugar emblemático de Móstoles. Ubicada en el centro de la localidad, son ya varias las generaciones de mostoleños que han degustado su género, de la máxima calidad y a un precio asequible. Hace 4 años decidieron abrir un nuevo establecimiento. Para ello, utilizaron el terreno que ocupó durante años El recental, otro restaurante con solera en Móstoles situado en la antigua carretera de Extremadura (kilómetro 20.300). Ese es un lugar de paso para multitud de conductores, pues ahora esa vía une Móstoles con Arroyomolinos y hay cerca un polígono con bastantes fábricas. 

Con tanto espacio disponible, los responsables de Marisquería Moreno hicieron una copia de su local original (con cocedero y autoservicio de marisco al peso para ser comido allí mismo o llevarlo a casa) y además añadieron un restaurante propiamente dicho, con carta y servicio de camareros. Probamos este espacio y este es el resultado.

 Con la carta en la mano los ojos se van irremediablemente al menú degustación. Por 38 euros encontramos una interesante propuesta que consta de una ración de ibéricos, mariscada (cocido o en parrillada) y un plato de carne o pescado. Además incluye una bebida, postre y café. Cuesta mucho no pedirlo y al término de la comida vimos que fue todo un acierto.


Jamón y lomo, muy finito y recién cortado, chorizo y queso en el plato que abría el menú, que no boca, pues recién sentados nos sirvieron un platito de navajas. Muy ricos los ibéricos, muy por encima del queso, que debía estar mucho más curado. Pan recién tostado con tomate de complemento.

Para continuar optamos por la parrillada, que constaba de gambas, langostinos y una cigala y un carabinero por persona. Además, algo que no terminamos de entender del todo, una generosa cantidad de calamares servidos junto al marisco. Solo eso no nos gustó, porque los calamares estaban en su punto y los cuatro productos del mar nos supieron estupendos.


Entre lomo de buey fileteado, entrecot, chuletitas o lubina a la espalda elegimos la primera opción. No es que no esperáramos encontrar una carne buena pero no se puede negar que sorprende encontrar  un bocado tan excelente en un lugar en el que el actor principal es el marisco.


Tan alto estaba el listón de la carne que el postre nos dejó muy fríos. Dos tartas que no tenían nada de caseras, una bola de helado de fresa y otra de turrón (lo único salvable), dos ‘pegotes’ de nata y sirope de chocolate. Al final el plato quedaba bonito pero resultó decepcionante. Flan, arroz con leche, natillas o tarta de queso son postres tan fáciles de hacer que es lo mínimo que se debe exigir a un menú tan bien equilibrado.


-Marisqueria Moreno

-Carretera Antigua de Extremadura (N-V), KM 20.300, Móstoles (Madrid)

-Ticket medio: 40/45 euros


13 de junio de 2016

Ruta de la paella: Que si quieres arroz Catalina...

Tras varias visitas a esta arroceria, situada en plena casa de campo de Madrid, seguimos con el convencimiento de estar ante la mejor de la capital en su genero. Mucha luz (el restaurante se sitúa en un patio acristalado con claustro) y buen trato son señas de identidad de esta casa. Como lo es la paella Valenciana, de las pocas de la capital con certificado wikipaella. Y aprovechando que el viernes 10 se estrenaba la segunda edición de La Ruta de la Paella y el arroz, organizado por "Estrategias and Marketing" de Nacho Sandoval, nos pasamos por "Catalina" a probar su menú.


Menú compensado, con la opción en los segundos de elegir entre el "Arroz del señorito Madrileño", un senyoret de manual y la citada paella Valenciana, eso si, avisando con 3 horas de antelación en esta ultima. Como aperitivos, una siempre apetecible empanada da paso a unas "Anchoas de Santoña, pan cristal y tomate" en el que destaca el calibre y limpieza del pescado.


De dar gracias al cielo el "Tartar de atún de Almadraba", acompañado de pan cristal con tomate "restregao" y al horno. Crujiente contraste con la cremosidad del tartar. Muy bueno, en serio.



Como colofón a los entrantes, lo que ellos definen como "Fritura de Málaga", que no tiene nada que ver con lo que esperas por nombre. Es cazón y croquetas, fritos eso si. Las croquetas son de un nivel sorprendente. Adictivas. Rebozado ligero e interior meloso, melosón.


Por último la citada paella: con conejo, caracoles, judía verde, alcachofa y garrafon. Una paella de interior de la Comunidad Valenciana, como nos cuenta Alfonso Lara, cara visible y uno de los propietarios del restaurante. Arroz de punto perfecto, con un ligero socarrat (me confieso un enamorado). En definitiva sabor, producto y buen hacer. Respetando al máximo la elaboración tradicional nunca se puede fallar.



Para cerrar la comida, acompañada perfectamente en todo momento por los vinos de Azpilicueta, uno de los patrocinadores de la Ruta de la Paella, nos sirvieron como postre un "Tocino de cielo" de esos que casi tenemos que cortar con cuchillo. Denso y con mucho sabor. No olvidarnos de los geniales petit-fours que acompañan los cafés, de locura esas gominolas caseras.



Un imprescindible en la capital este "Que si quieres arroz Catalina". Para los amantes del arroz, su templo máximo sin ninguna duda. Aprovechar la oferta del menú de la ruta y disfrutar en el enclave perfecto del Palacio de la Misión, del mejor arroz de Madrid. Avisaos quedais!!

-QUE SI QUIERES ARROZ CATALINA

-Palacio de la Misión, Calle Principal de Provincias, 9, Madrid

-Ticket medio: 35/45 euros

-Menú Ruta de la Paella: 39 euros ( vino incluido )


-Posdata: Os dejamos el plano y los menús de la ruta de la paella.