El Triclinium

gastronomía y buena vida

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20 de septiembre de 2016

streetXO, mucho más que una barra mediática...



A David Muñoz le ha colocado en lo más alto su talento. La habilidad de este cocinero madrileño para idear, poner en marcha y rentabilizar sus restaurantes está fuera de toda duda. Vivimos en una era en la que ‘sólo’ cocinar bien no es suficiente. Hay que saber venderse, sin que suene peyorativo, porque si lo que se vende es excelente ¿qué hay de malo en ello? Libres de prejuicios, por tanto, nos presentamos en la barra de StreetXo.

Ayudó que fuera finales de agosto y a última hora del servicio nocturno –raspando las 23.00- para que encontráramos sitio. El local, lleno aunque sin agobios, está ubicado en uno de los lugares más lujosos de Madrid: en la azotea de El Corte Inglés de Serrano (calle de Serrano 52). La subida, en ascensor panorámico, es espectacular.



StreetXo compartió espacio en lo alto de El Corte Inglés de Callao con uno buen puñado de restaurantes y bares, como La Máquina, Imanol o Hamburguesa Nostra. Ahora, sin embargo, a su alrededor sólo hay dos establecimientos: Salón Cascabel –el hermano pequeño de Punto MX- y Rocambolesc –heladería ideada por Jordi Roca y su mujer, Alejandra Rivas-. Casi nada.

El primer vistazo impresiona. Casi tanta gente dentro como fuera de la barra, si se permite la exageración, moviéndose muy rápido, dando voces, riéndose, enfadándose, y la música altita. Bienvenida, recordatorio al cliente para que diga qué no puede comer y, si quieres, recomendaciones. Si no lo tienes muy claro y te gusta todo, la nuestra es que les hagas caso.

Arrancamos con un saam de panceta ibérica a la brasa, acompañada con shitakes encurtidos, sala sriracha y tártara y mejillones en escabeche. Es una creación que sorprende, que al fin y al cabo es para lo que vas a StreetXo, pero en el segundo bocado la panceta me resultó algo fuerte.
Continuamos con el dumplin pekinés, relleno de oreja confitada y acompañado –y adornado- con una salsa de fresas, pepinillos y ali-oli. Simplemente excelentes.




Tanto este plato como los saam vienen con tres unidades pero te ofrecen la posibilidad de añadir alguno más. Buena jugada del restaurante dirigida, sobre todo, a parejas. ¿Quién va a preferir partir el último trozo si se puede pedir uno más? Estad atentos, por cierto, al emplatado de este y las demás recetas. Delante de ti, a velocidad vertiginosa. Te despierta los sentidos antes de abrir la boca.
Después de dos, digamos, entrantes, optamos por dos platos más contundentes. El primero fue un estofado express de vaca roja gallega –ligado con arroz sedoso, tamarindo y emulsión de mantequilla tostada- que nos dejó algo fríos. Uno de los condimentos resaltaba sobre el resto y dejaba un regusto mejorable.



Afortunadamente esa sensación desapareció con la costilla de raya. No resulta cómodo de comer para los que no se quieran manchar las manos, pues para rebañarlo hay que emplearse, pero es una receta formidable. El pescado viene cubierto con una hoja de banana y una pasta de crustáceos sobrosísima y acompañado por pan de gambas y salmorejo picante. Para chuparse los dedos.


Los cuatro platos, más una cerveza y una coca-cola, por 70,75. 35 por persona por comer en una de las barras más originales de Madrid me parece un precio adecuado. No estábamos llenos, a la cena le faltaba un postre. Criticaría que StreetXo no contentara a los golosos pero entiendo que su concepto es diferente. Además, ver Rocambolesc antes de entrar te hace estar ‘tranquilo’: el postre te lo tienes que tomar allí. Y así fue. 


Optamos por compartir un helado de cholocate con topping también de chocolate que fue un riquísimo colofón a una noche con aroma a estrellas Michelín


-STREETXO

-Gourmet experience Corte Ingles de Serrano (Madrid)

-Ticket medio: 25/30 e 

13 de septiembre de 2016

Rita la Cantaora, triunfar fuera de Madrid...


El momento de expansión gastronómica por el que atraviesa Madrid de un tiempo a esta parte ha hecho que encontrar un buen restaurante en cualquier punto de la ciudad sea algo sencillo. Podríamos decir sin riesgo a equivocarnos que estamos llegando -si no hemos llegado ya- a un punto de cierta saturación. Hacerse un hueco en Madrid es muy complicado pero en los alrededores hay mucho territorio por conquistar.


Entre Móstoles, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe y Leganés suman más de un millón de habitantes, una cifra a tener muy en cuenta. Hay público y poco a poco también se van abriendo bares y restaurantes con ganas de hacer y ofrecer cosas distintas. Hemos conocido Rita La Cantaora, ubicado en el centro de Leganés (Calle Juan Muñoz, 43), y podemos dar fe de que no hace falta desplazarse a Madrid para disfrutar de propuestas imaginativas, muy ricas y a un precio justo.

Si arrancas con una platito de sardinas con mango y aceitunas negras como el que sale de la cocina de Rita la Cantaora la cosa se pone seria. Zambombazo de sabor y un motivo más que suficiente para volver. Y lo que faltaba con venir…


De los tres tipos de croquetas -de jamón ibérico con mahonesa de curry, de gambas al ajillo con alioli verde y de morcilla, manzana y almendra- nos decantamos por estas últimas. Caseras caseras, crujientes por fuera y melosas por dentro. Otro bocado sobresaliente.



Las gyozas es uno de los platos que es raro que no pidamos si lo vemos en una carta. No fuimos capaces de decidir y quisimos probar las dos formas en las que las preparan: de rabo de toro con soja y curry rojo y crujientes de oreja y salsa bravaEs interesante el formato que propone Rita la Cantaora tanto en las croquetas como en las gyozas, ya que permite coger 4 u 8 unidades. Ideal tanto para parejas como para grupos.


Seguimos con una focaccia de vieiras gratinadas, pimientos y alioli y los dos bocadillos chinos de la carta: de pato confitado, berros y chimichurri thai y de panceta con cebolla y rúcula. Fue terminar de disfrutar estos platos cuando nos dimos cuenta de que igual nos habíamos pasado de comida…




De todos los platos, digamos, principales de la carta tuvimos la fortuna de elegir el más ligero. Llenos como estábamos, el tataki de buey con praliné de piñones y cubierto de brotes tiernos entró perfectamente. Una receta muy fina y bien elaborada.


Terminado el vino, un albariño You & Me fresquito y precio más que ajustado, nos metimos en los postres. Sí, estábamos llenos pero quisimos dos: espuma de yogur, mango guisado y chocolate y una brutal versión de la leche con galletas de toda la vida.  



Muy satisfechos con el descubrimiento, salimos a la agradable terraza –en una zona peatonal y comercial- a tomar café y brindar con un gin tonic muy cortito por la larga vida de Rita la Cantaora.

-RITA LA CANTAORA

-Calle Juan Muñoz 43, Leganés (Madrid)

-Ticket medio: 25/30 euros 


11 de agosto de 2016

La Torino, carnes con acento argentino.


Seguimos en verano. En modo terrazas. Y hoy os presentamos una de las mejores terrazas que puedes encontrar por la zona de la Castellana (mira que las hay buenas). Situada en una zona de oficinas y muy cerca de la glorieta de Cuzco, La Torino destaca por sus carnes a la parrilla. Esa es su mejor baza y la sabe explotar al máximo. Ya decimos, su terraza situada en una pequeña plaza creada por los edificios cercanos, con una fuente en el centro de la misma refrescando las noches de calor, es una de las mejores de la zona. El local es amplio, con la parrilla a la vista del comensal y la barra larga en el margen derecho. El resto, decoración sin estridencias.



Pero vamos a lo nuestro. Acomodados en la terraza y cerveza en mano, nos dejamos llevar por las camareras que nos aconsejan perfectamente, con ese embaucador acento de la casa. Como buen Argentino, que mejor que empezar por sus "empanadas". De carne y mozzarella con tomate. Mucho mejores las de carne, con ese sabor a comino que lo devora todo. Nada grasientas y crujientes. Buen comienzo, con un plato que debe ser marca de la casa. Seguimos con una sencilla "Provoletta con jamon y tomate". Aquí la gracia estriba en que la realizan a la parrilla. Nada de horno para fundir el queso. Siempre resultón y divertido de comer.



Nos ponemos serios con el paso a la estrella de la casa, la carnaza, paso previo con unas curiosas "Mollejas a la brasa" que realmente sorprenden. Evidentemente, la molleja se impregna del sabor a la leña, lo que le confiere un atractivo gusto. Aun así, no terminan de cuadrarme (soy mas tradicional en este caso). Pero como nota curiosa no dejen de probarla.



Como paso final, nos dinos el homenaje que veníamos buscando. El "Rib Eye de 700 gr" de carne Argentina, evidentemente para dos personas., que sacio nuestros instintos mas primarios. Excelente corte de carne que se sirve en una parrilla de carbón, para rematarla al gusto. Muy buen final de la parte salada. Carne de sabor y jugosidad de nota.



Como postres, de nuevo recomendados por el simpático servicio de terraza, disfrutamos mas de una excelente "Tarta de manzana" y de un "Brownie de chocolate" y un "Coulant con helado", que nos dejaron con ganas de darnos un largo paseo, para quemar los excesos ingeridos.




En definitiva, quienes busquen este verano terraza y buena comida, la Torino es su sitio. Además de un maravilloso escenario para cenas pre-salida nocturna ( la zona de Avd. Brasil y sus locales ) para los mas jóvenes. Y sin olvidarnos que cuenta a diario con un menu a la cifra de 11,50 e y de un menu ejecutivo a 19,50 e. Ambos se pueden consultar en su web. 



-LA TORINO 

-Paseo de la Castellana 143 (Madrid) 

-Ticket medio: 25/30 euros 

14 de julio de 2016

La uva negra, el imprescindible de la zona sur de Madrid.


Son varias las visitas a "La uva negra", aunque desde la primera de ellas fuimos conscientes de que algo grande se cocía en ese pequeño (a veces incomodo) local de Getafe. A los mandos de los fogones está todo un ex-jefe de cocina de grandes nombres como Piñera o La cabra (actualmente, estrella michelín). Ivan Castro ha creado un espacio único en el espacio mas insospechado. Cocina moderna, de producto y sobre todo de sabor. 



La propuesta se vertebra sobre una carta fija que varia según la temporada. O simplemente según los gustos del chef, atreviéndose a sacar de carta incluso los platos mas demandados. Siempre cocina de fondo, sabores de aquí con toques de todas las partes del mundo. No es una cocina pretenciosa, pero desde luego se sale de la lógica imperante en la zona. Yo la definiría como una cocina valiente. 

De aquella primera experiencia, platos que recordar como la "Burrata, pimentón y aceite ahumado". Burrata excelente con ese plus de sabor a humo que le viene tan bien. O ese "Arenque, guacamole y tomate cherry" potente, que se contrarresta con la cremosidad y ligera acidez del guacamole.  





Otros platos mas originales como ese "potito" de "Mejillón tigre" con salsa brava, bechamel de su jugo y polvo de cerdo (corteza de cerdo) o algo relativamente mas clásico "Navajas, ebras de chile, ajo y cilantro". 





Podemos incluir también como entrantes otros platos como "Foie a la sal, Pedro Ximenez y maíz". Limpiado y curado en sal en esa misma cocina. Perfecto de sabor. También incluimos el correspondiente (no hay local que no cuente con el) "Pan chino, rabo y su jugo". De nuevo potencia, un plato con alma.



Disfrutamos igualmente con unas "Vieiras y ají amarillo" perfectas de punto. La salsa ligeramente picante y que invita a mojar pan.


Damos un salto a los "principales" (la carta es eminentemente para compartir) hablando de los pescados que hemos probado. La "Raya satay", pescado cocinado con una salsa de cacahuetes de origen asiático, picante (quizá en aquella primera ocasión) en exceso. Hemos de decir que en otra ocasión, el picante se había ajustado un poco y la experiencia fue mas satisfactoria. Si seguimos con los pescados, un plato que me dejo buen sabor de boca fue el "Pez mantequilla a la Bilbaina". Una especie de carpaccio de delicado y jugoso pescado, con una salsa a la bilbaina (ajo, aceite, guindilla) que lo recubre. Espectacular.



De volverse loco el "Sandwich de rabo y anguila". Una propuesta parecida (no la misma) probamos en un estrella michelín, siendo la experiencia mucho mejor en La uva. Un fijo de la carta e imprescindible en cualquier comanda.


Como indispensables deberían ser igualmente sus platos fuera de carta y sus "mar/montaña". De estos últimos, acojonantes "Las manitas de cerdo y chipirones" y superándose en esta ultima visita, un plato familiar a este ultimo (familia hasta el producto)"Sepionet y rabito de cerdo" en el que la verdadera estrella es una salsa, mezcla de jugos varios, que es para quitarse el sombrero. Evidentemente el pan es un compañero indispensable en este viaje.



A destacar una corta pero medida carta de vinos, mejores los tintos que los blancos, así como una selección de vermouth que harán las delicias de los mas aficionados. Los postres, teniendo en cuenta la única y casi siempre solitaria actuación de Ivan tras los fogones, es para ponerse de pie y darle un abrazo tras la cena. En un ejercicio de tiempos clavados y trabajo de fondo. Chapeau!!


En definitiva, La uva negra es el sitio que el sur de Madrid necesitaba. Un lugar donde se cocina con mucho corazón. Un soplo de aire fresco que satisfará a los mas exigentes, a los modernos y los paladares mas tradicionales. Eso si, en fin de semana reserva anticipada, que el boca a boca y el talento de Ivan están llenando cada semana este pequeño lugar.



-LA UVA NEGRA

-Calle de la Magdalena, 11, Getafe, Madrid

-Ticket medio: 25/30 euros

5 de julio de 2016

Los montes de Galicia, moderna tradición...


Entre el "señorial" barrio de Salamanca y el festivo barrio de Guindalera, existe un pequeño rincón de excelente cocina Gallega que se ha atrevido a dar el paso decisivo para entrar en la modernidad. De aquél local, de cuestionable estilo decorativo al actual, hay mucho buen gusto adquirido en el camino. La barra se mantiene a la entrada del local, separada del resto del restaurante, manteniendo la tradición de fines de semana de pinchos y encuentros con amigos y familiares. El trato, como siempre ha sido: cercano y profesional.


Los tonos negros de los azulejos de las paredes, contrastan con los mas clásicos suelos de baldosa hidráulica. Iluminación tenue, para dar mas intimidad a cada mesa y una especie de terraza acristalada dentro del mismo espacio. Ni siquiera la carta se ha mantenido ajena a los cambios, y aunque se mantienen los grandes clásicos de la casa, se han incluido los inevitables guiños a la cocina actual. La carta de vinos recurrente, con vinos de la tierra y alguno de uso exclusivo como el ribeiro de la casa, cuya producción se destina en exclusiva para ellos. Si te gusta, solo lo encontraras en Los montes de Galicia. 


Mención especial para la coctelería, presente tanto a inicio como al final de la comida. Nosotros comenzamos con un potente "Kir royal",  con licor de cassis ( grosella negra ) y cava, para ir abriendo boca.


La cena comenzó con un clásico de la casa, como son las empanadas de "Sardinas con tomate y tomillo limón", de masa realizada por ellos mismos. Buen bocado para empezar. Y del clásico plato al mas moderno en ejecución, "Sashimi/ceviche de vieiras, con pipirrana de mango y ají amarillo". Si bien no es un ceviche propiamente dicho, el nombre se presta por los distintos sabores presentes en el plato, cítrico por esa ralladura de lima o ácido por la presencia del mango. La vieira como no podía ser de otra manera, producto fresco y suave.



Otros de los entrante que mas gustó fueron las "Sardinas ahumadas y aguacate". De nuevo ahumadas en casa, de potente sabor. Un verdadero vicio confesable.


Y si de clásicos contra modernos va la cosa, que mejor que el plato de Galicia por antonomasia, el "Pulpo a feira", que ha sabido conjugar los gustos gallegos con los de Madrid, dando el punto exacto de cocción al octópodo. Se acompaña de patatas cocidas, en grandes trozos. Nada de cubrir el anti-higiénico plato de madera con la patata. Y para cerrar los entrantes, "Buñuelos de bacalao con alioli de ajo asado", en los que el sabor del pescado se pierde en la masa.



Como plato principal, elegimos un " Lomo de vaca gallega madurado 60 días", pasado de punto ( al compartirlo, se debe sacrificar gustos personales por el bien común ) pero de jugosidad y sabor de nota. Se acompaña de patatas tipo gajo y pimientos de padrón. Buen cierre para dar paso a los postres.


En estos últimos, como protagonista absoluto encontramos el queso, con unas "Filloas rellenas de crema de queso", de sabor brutal y una "Tarta de queso" mas parecida por textura a una quesada, pero de igual potencia. Además de nuevo presente la excelente carta de cócteles, esta vez con el licor de hierbas gallego como rey. Una innovadora reinvención de esta bebida un poco denostada.



En definitiva Los montes de Galicia ofrece tradición para los nostálgicos en un ambiente adecuado a la época, con un servicio atento y preparado. Pero ademas es un lugar de encuentro para nuevas generaciones, con una carta de platos tradicionales, alternados con algunos mas modernos adecuados a la estética del local.



 -LOS MONTES DE GALICIA 

 -Calle de Azcona, 46, 28028 Madrid

-Ticket medio: 40/45 euros